Discursos Secretario General Adjunto

CEREMONIA DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA IMPUNIDAD DE CRÍMENES CONTRA PERIODISTAS. MEMORIAL A LOS PERIODISTAS ASESINADOS. MUSEO DE LAS AMÉRICAS. SECRETARIA GENERAL ADJUNTA, LAURA GIL

21 de noviembre de 2025 - Washington, DC

Muy buenos días.

Hoy nos reunimos en este jardín, en este espacio que pertenece a todas las Américas, para cumplir con un gesto sencillo y necesario: nombrar a quienes ya no pueden nombrarse a sí mismos.

Desde 2023, este memorial en el Museo de Arte de las Américas se ha convertido en un espejo que nos devuelve una verdad incómoda: seguimos llegando tarde.

Cada nombre que agregamos es evidencia de que la región continúa fallando en lo esencial: proteger a quienes arriesgan todo para que la sociedad pueda saber.

En el último año, 35 periodistas fueron asesinados en nuestra región. Treinta y cinco. Treinta y cinco vidas truncadas porque investigaron, denunciaron, molestaron.

Aquí, frente a esta lista creciente, me embarga una angustia difícil de ocultar. Es resultado de la frustración y la impotencia de participar en un acto que no sirve para detener la tragedia.

Estoy aquí para hablar de límites. Y éste, este muro, este memorial, es el límite moral de nuestras democracias.
Si seguimos añadiendo nombres sin cambiar las condiciones que los están matando, entonces este acto se vuelve un ritual de resignación y yo, francamente, estoy harta de la resignación disfrazada de solemnidad.

Lo sabemos: la impunidad es el mensaje más claro que un Estado puede enviar.

Demasiados países, en este hemisferio, la siguen enviando.

La impunidad dice: “tu vida vale menos que la incomodidad que produces”.

La impunidad dice: “no habrá consecuencias”.

La impunidad dice: “mata, que nadie te va a detener”.

El silencio que deja un periodista asesinado no es un silencio privado: es un apagón democrático.

Ese apagón, poco a poco, nos envuelve a todos.

Por eso, este memorial no es solo un gesto de memoria: es una acusación.

Una acusación contra los criminales, sí, pero también contra los sistemas que permiten que actúen sin miedo.

Una acusación contra las instituciones que prometen protección y no la garantizan.

Una acusación contra nosotros mismos porque no estamos dispuestos a exigir más.

Que este acto no se repita cada año sin consecuencias, sino que exija, que obligue a hacer lo que no se ha hecho.

La memoria debe convertirse en política pública.

El homenaje debe transformarse en protección real.

La indignación debe volverse determinación, no solo discurso.

Gracias a la Relatoría para la Libertad de Expresión por su labor incansable.

Gracias al Museo de las Américas por custodiar este recordatorio brutal de lo que todavía no logramos.

Gracias a los Estados miembros que entienden que esto pone a prueba nuestras democracias.

Cierro con esto. Cada nombre en este memorial es una pregunta: ¿cuántos más vamos a permitir?

Muchas gracias.