Discursos Secretario General Adjunto

DEVELACIÓN DEL RETRATO DE ELENA CAFFERENA POR LA MISIÓN PERMANENTE DE CHILE. SECRETARIA GENERAL ADJUNTA, LAURA GIL

19 de noviembre de 2025 - Washington, DC


Hoy evocamos a una mujer que ensanchó el horizonte moral de un país y, al hacerlo, elevó al continente entero. Celebramos a Elena Caffarena y aplaudimos la decisión de Chile que la reconoce como una heroína de la democracia y de la igualdad.

Elena Caffarena no pidió permiso para cambiar la historia: Ella fue incómoda para su tiempo y, por eso, es imprescindible para el nuestro.

A lo largo de mi trayectoria profesional, he aprendido que las luchas que cambian la historia nacen de la convicción ética y es esa convicción lo que definió a Elena Cafferena.

Excelencias, distinguidas y distinguidos representantes:

Elena Cafferena fue abogada cuando las mujeres no estaban llamadas a litigar. Fue una feminista, una calificación que todavía es percibida como sospechosa. Fue una defensora feroz de los derechos humanos cuando invocar los derechos humanos podía costar la vida.

Elena nació para luchar. Lo hizo con una firmeza que no se doblaba ante nadie, ni ante presidentes, ni dictadores, ni poderes arbitrarios. Ella entendió que la ciudadanía plena no admite excepciones y que la dignidad humana no admite silencios. Elena se batió, sin pausa y sin matices, por el sufragio femenino, que finalmente se conquistó en Chile en 1949, y, cuando llegó la dictadura, sus aportes fueron borrados de los registros históricos.

Por eso, cuando Chile la proclama heroína, el gesto va más allá de la frontera nacional. Le dice a la región:

- que la democracia se fortalece cuando reconoce a quienes la defendieron con valentía;
- que el feminismo no divide y, al contrario, teje la trama de sociedades más justas para profundizar la estabilidad, no para erosionarla
- que la valentía civil se puede convertir una fuerza geopolítica.
- y que las mujeres que inquietan al poder suelen ser, tiempo después, las que lo engrandecen.

Excelencias:

Elena Caffarena defendió a perseguidos políticos en los años más oscuros del régimen Pinochet, cuando hacerlo significaba arriesgar la vida. Abrió caminos donde solo había portones cerrados.

Su legado late hoy en cada niña chilena que crece sabiendo que su voz importa y en cada mujer latinoamericana que sigue enfrentando desigualdades que no deberían existir en pleno siglo XXI. Resuena, también, en quienes trabajamos cada día en la arquitectura frágil pero imprescindible de la cooperación internacional.

El reconocimiento de Elena no es solamente un acto de memoria. Es una invitación a mirarnos al espejo: ¿Estamos a la altura de quienes nos antecedieron? ¿Estamos defendiendo con la misma convicción los derechos que otros defendieron con su libertad, con su carrera, con su vida? (En lo que me respecta, me cuestiono cada día: ¿estoy haciendo lo suficiente desde este lugar privilegiado? Con frecuencia, mi respuesta es un rotundo NO. Ese reconocimiento, el hecho de que estoy en deuda, me inspira a seguir adelante.)

Asumamos la memoria de Elena Cafferena como una brújula que impida que normalicemos la injusticia o que aceptemos retrocesos envueltos en el lenguaje de la necesidad.

Hoy Chile honra a una heroína, sí. Pero también nos recuerda que los derechos se ejercen y, cuando su goce no está garantizado, se reclaman para todas las personas, sin excusas, sin miedo y sin demora.

Que la emoción que nos provoca Elena Caffarena ilumine nuestro trabajo diplomático, ese trabajo que, aunque a veces silencioso, puede cambiar destinos enteros cuando se guía por principios.

Honrar a Elena es asumir un compromiso:

- no permitir que los retrocesos avancen en silencio,
- no renunciar jamás a la dignidad,
- y no olvidar que las heroínas de la democracia muchas veces son esas mujeres que se levantaron cada día a decir “esto no es suficiente” y que nos dejaron la tarea de avanzar un poco más lejos.
-
Ningún país puede llamarse libre mientras la mitad de su población siga enfrentando barreras que otros deciden ignorar y ninguna institución puede aspirar a credibilidad si no encarna, en su estructura y con sus prácticas, los principios que proclama públicamente.

Muchas gracias.